Lo que antecede a esta foto son: 30 horas de tren Bs. As.- San Miguel de Tucumán, a la llegada, dos horas de espera en la terminal de esa ciudad (que les juro no es el lugar más feliz del planeta... perdón tucumanos "leyentes") y luego, viaje al hermoso lugar denominado "Tafí del Valle" y acá hay un detalle importantísimo que es poco positivo para el viajante con carpa... llegar de noche y... noche sin luna a un lugar desconocido.
Los que vivimos en ciudades grandes y tuvimos la suerte de conocer pueblos chicos o ir al campo sabemos que una noche sin luna es la noche mas obscura del mundo.
Ahora... llegamos a la terminal de tafí y no entendíamos ni dónde estábamos paradas. Preguntamos dónde había un camping y la primera frase era "pasás el guarda ganado..." como buena cucaracha asfáltica de ciudad masivamente pedorra pensé "para qué mierda quiero pasar por un lugar donde van las vacas, a dónde mierda estará el camping" y todo el resto de lo que me decían ni siquiera lo registré. Obviamente, pasamos por el famosísimo guarda ganado (casi tan famoso como la modelo 'Marcela Brane') y nos enteramos que esa cosa con regitas en el piso lo era cuatro cuadras después de seguir buscándolo.
Otro detalle a tener en cuenta, para los que no tuvieron viajes del tipo mochileros/carperos, es que en la primera parada es donde la mochila está más pesada, más mal armada y menos idea tenes dónde están las cosas y siempre va a ser el momento donde el camping está más cuadras cuesta arriba
Tafí no era la excepción, así que sin tener mucha idea dónde realmente estaba el camping empezamos a subir y subir y subir (sin contar que, ya en Tafí, la altura no es como en Bs. As.).
Encontramos el camping, encontramos lugar para acampar... peeeeeeeeeeeeero no se veía nada alrededor y se escuchaba ruido de agua, algo así como un río cerca. Pero "cerca" en un lugar como ese, puede ser media cuadra o dos kilómetros y si estábamos poniendo la carpa a media cuadra de un río lo más probable es que nos despertáramos empapadas flotando en vaya uno a saber qué lugar.
En ese momento, con ese desconcierto total, empezamos a abrir las mochilas para sacar todos los instrumentos armadores de carpas (léase martillo) y ahí apareció mi protagonista del día de hoy. Un personaje AN TO LÓ GI CO llamado "Guillermo Federico del Mundo". Les hablo de una persona que empezó a contarnos un viaje por el amazonas, que para dormir tenía que atarse en los árboles (mientras nos mostraba las cuerdas con las que lo hacía), que terminó desde no se que país centroamericano tomándose un barco y trabajando de herrero en Europa. No tengo idea si sus historias eran ciertas, pero la verdad, tenía una personalidad simil duende en la que realmente no importa que tan verídico o no sea lo que dice, nos envolvía, era como estar viendo el señor de los añillos pero desde adentro de la película.
La noche terminó repartiendo entre tres un Vino San Telmo, regalo exclusivo, pre viaje, de mi amiga Pic y como broche de oro antes de la foto, Guillermo Federico nos pidió que le guardaramos su sandwich de mortadela en la carpa para que no se lo coman los perros (¡!) y a la mañana amaneció durmiendo al lado de nuestra carpa, al aire libre adentro de su bolsa de dormir.
Parece que fue poco, pero me acuerdo muchas cosas de este personaje. Cumple años el 9 de julio y me dijo algo que lo recuerdo todos los días cuando me levanto, fue un consejo que necesitaba en ese momento, miró y me lo dijo a mi como si en realidad fuera un angelito de la guarda que bajó solamente para que yo supiera que no estoy sola, rematando su estadía con un "la clave, está simplemente en la constancia. Con todo y Para todo esa es la clave".
¿si lo volví a ver? no. Si así fuera, seguramente hoy no estaría escribiendo sobre él.
Con ustedes.....
Guillermo Federico "del Mundo"


1 comentario:
Jajaja... qué pasó que no les gustó la terminal de ómnibus?. Les pareció fea?
Publicar un comentario