domingo, junio 25, 2006

En algún parador hay que comenzar

Viajes... tuve de varios tipos: de los que uno planea muchísimo y salen totalmente diferentes, de los que uno no planea y se olvida la mitad de cosas en el camino, de los que uno planea y los giros del camino le dan un revés impresionante, tuve de esos de "me desperté y me fui a retiro a sacar un pasaje". Y un común denominador en todos, siempre siempre, conocí a alguien.

Tengo una teoría que, claro, tiene sus excepciones. Pero en general se ha convertido en un patrón común. No importa cuánto conozca uno a alguien en un viaje, no importa que tanto la relación pueda extenderse un poco más allá de las fronteras de ese viaje, lo más posible, es que nunca prospere. Y no necesariamente es algo negativo. Pero cuando uno está ahí, en un camping, una excursión, un hotel o una vereda cree que eso es imposible que no sea para siempre. De eso se trata este blog, de lo increíbles que podemos ser todos para el resto y lo increíble que son algunos, con nosotros, sin siquiera saberlo.

Les voy a presentar las personas más maravillosas (maravillosas enserios), mis mejores amores (de los que más me enamoré en mi vida), amistades sentidas desde el corazón (y más que eso) que por la "teoría común de conocido en viaje" físicamente no forman más parte de mi vida, pero los tengo presentes cada día que salgo a ver si hay sol afuera. Y presentes enserio, pienso en muchísima gente, con nombre, apellido y fecha de cumpleaños que en algún momento espero volverme a cruzar y decirle cuánto me acordé de ellos todos los días.

Para que lo disfruten y tengan tan claro como yo, que algunos recuerdos pueden ser para toda la vida (y eso no tiene nada de malo).

Dique Cabra Corral (Salta)
Se los presento
(uno de mis primeros grandes amores)